“un tesoro que llevamos en vasos de barro,
para que nadie ponga en duda que su extraordinario poder viene de Dios y no de
nosotros” (2 Corintios 4:7)
A veces como creyentes se nos olvida que somos
lo que Dios destino para nuestras vidas, porque en nosotros hay un propósito,
dejamos que las palabras de otros, lo que piensan de nosotros o los errores que
hemos cometido nos definan como personas, cuando en verdad eso es algo que nos
lleva en ocasiones a caer en un estado donde perdemos nuestra fe.
Somos procesados por Dios, como vasos de
barro, cada día lleno de pruebas, dificultades, problemas ya sea en el trabajo,
en casa, entre familiares, entre socios, negocios, y otros. No podemos ignorar
que la vida nos persigue, pero debemos comprender que nosotros somos los que
decidimos afectarnos.
Hace unos meses tuve la oportunidad de ayudar
a una madre soltera, con tres hijos, entre esos un bebé, le brinde mi ayuda, mi
apoyo, le di lo que quizá no podía alcanzar, no por interés alguno, sino más
bien por el amor que les llego a tener a los niños, pero lamentablemente ayude,
y termine destruyendo muchas relaciones por causa de eso, e incluso en el área financiera.
Nosotros no entendemos muchas veces que a las
personas no les podemos dar todo el tiempo los panes y los peces, debemos
enseñarles a pescar y a elaborar el pan, Dios mismo dice en su palabra que “Maldito
el hombre que en el hombre confía” (Jeremias 17:5) y con esto no me
quiero dar a entender que, no podamos ayudar a otros, sí podemos ¡Claro que sí!
Pero debemos comprender algo: No podemos salvar todo, y no podemos ser
responsables de los errores de otros.
No estoy en desacuerdo con los ministerios y
personas que ayudan a otros, pues nuestro deber es ayudarnos unos a otros, pero
debemos motivar a las personas, a enseñarles ligeramente a tener fe, si
nosotros personalmente somos procesados, moldeados y capacitados por Dios,
todos pueden, los que están donde están es porque fue su decisión quedarse
estancado, no existe la pobreza más que en la mente.
Yo he sido testigo de cómo Dios puede
bendecir, pero también de como Dios puede quitar, y sino entendemos que todo lo
que hoy estamos pasando es solamente un examen donde estamos siendo probados
para concluir con una calificación excelente, Dios no desea hijos mediocres, Él
fue quien creo que éxito, y eso es lo que anhela en nosotros como sus hijos,
nuestro Padre ha vencido ¿Qué te detiene a vencer si tienes a Dios? ¡EL MÁS
GRANDE!
No te enfoques en la prueba, en el proceso o
en la situación difícil, enfócate en Dios, no desperdicies tu tiempo en queja,
que eso no te quite el sueño, busca la voz de Dios y créelo que Él tarde o
temprano cumplirá tu propósito en ti, porque Su poder es más fuerte que
cualquier ola, adversidad que puedas pasar.







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